DIFICULTAD FINANCIERA
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Para poder sobrevivir a la situación, uno de los directivos de la empresa, con la ayuda de otros cuatro empleados de "Eximtrade", se comprometió a pagar esta deuda, fundando una empresa que los cuatro socios llevarían adelante: Canimpex.
Habiendo pagado la deuda con parte de sus ahorros, los cuatro socios se ganarían la confianza de varios de los antiguos clientes de Eximtrade, pudiendo mantenerse a flote en el negocio de la importación y la exportación.
La vida del señor Ricard
El señor Ricard nunca pareció el típico empresario, de esos que visten un traje elegante con una corbata a juego atada al cuello con un nudo perfecto, un reloj imponente y un corte de pelo perfectamente calculado. El señor Ricard no era esa clase de empresario, pero tampoco era uno de esos tipos a los que no les importaba ir en chándal para negociar.
Pero el trabajo del señor Ricard no giraba en torno a cómo vestía, aunque influyera de forma positiva, sino en su habilidad para negociar con otras empresas. Su trabajo era fácil de entender, su empresa se dedicaba a la importación y exportación de productos, y el objetivo del señor Ricard era que las empresas productoras les escogieran para realizar la operación. Dado que estas negociaciones eran de ámbito internacional, el señor Ricard tuvo la posibilidad de viajar a varios países y de ver mundo. En especial tenía tres destinos que fueron siempre sus favoritos, puede que fuera porque eran los más habituales, o puede que fuera por la gente que conoció. De cualquier modo, cada vez que recibía noticias de que debía viajar a Noruega, Hungría o Nigeria, una pequeña sonrisa se le escapaba inconscientemente. Se levantaba de su mesa, metía lo imprescindible en el maletín y se marchaba rápidamente a su casa para hacer el equipaje.
Lamentablemente este dulce placer no podría durarle mucho más tiempo al señor Ricard. Y una dura tarde de aquel 1982 se anunció la pérdida de clientes. Poco a poco las deudas empezaron a crecer y el señor Ricard no pudo seguir viajando tanto como le habría gustado. La gente tiene hobbies para poder evadirse y liberar estrés, hay gente que colecciona cosas, hay gente que hace ejercicio, hay gente que lee… pero para el señor Ricard los hobbies no existían, su única forma de poder liberar estrés era viajar.
Supongo que si nunca les han quitado algo realmente importante no podrán saber cómo se sentía el señor Ricard. Viajar era su vida, tenía amigos, muy buenos amigos repartidos por todo el mundo, amigos con los que compartía momentos, trabajo, vida. Amigos con los que podía contar siempre, amigos a los que quizás no podría volver a ver por culpa de una mala administración. Cuando tu trabajo consiste en viajar por el mundo corres estos riesgos, divides tu vida. El señor Ricard acababa de perder más de la mitad de su vida, y si la crisis seguía empeorando, perdería el resto. Es cierto que todavía podía contar con los buenos amigos que tenía en Madrid, pero le faltaba media vida, y eso no podía recuperarlo.
A pesar de todo, sabía que no era el único al que la reciente situación de la empresa afectaba de forma tan negativa, así supo hacer piña con los señores Ramírez, García y Codine, uno de los directivos de la empresa. Fue así como, entre caña y caña, discutiendo sobre su futuro, acabaron sugiriendo abandonar la empresa y empezar de cero ellos cuatro. En un primer momento el señor Ricard lo tomó a broma, pero poco a poco la idea fue cobrando fuerza y el señor Codine sugirió pagar algunas deudas de la empresa para mantener los clientes potenciales. Esto iluminó la ilusión del señor Ricard, uno de los mejores clientes era Nigeria, uno de sus destinos favoritos.
Así, poco a poco, reuniendo dinero entre los cuatro, alquilaron unas oficinas en la calle A0tocha y pagaron la deuda con Nigeria. Ricard se encargó viajar a Nigeria para negociar los nuevos acuerdos. Su vida volvió a llenarse, no del todo, pero recuperó la mitad de sus amigos, de su familia. No era igual que antes, pero podría acostumbrase, o eso pensó él. Pero poco a poco, tras ver que en Nigeria recuperaba su dinero, el resto de socios internacionales recuperaron la confianza, esta vez en la nueva empresa formada por los cuatro amigos.
Y fue así, como volvieron a subir a flote. Fue así como recuperaron el dinero, con el paso de los años. Pero sobretodo, fue así como el señor Ricard recuperó su vida.
Joaquín Bringas Admetlla
Curso: 1 Bachillerato P
IES Santa Teresa de Jesús.
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