Tema ficticio: Inversión fallida en una gira artística.
Fondo del cuento: Experiencia en una inversión fallida en el mundo de las artes escénicas.
Situación real:
Un hombre curtido en el teatro y con una gran trayectoria organiza una gira (como hace todos los años) de artistas renombrados en Europa del Este. Debido a la crisis económica y a la decadencia del teatro en España, la gira sale muy mal.
La mayoría de historias acaban bien. Ya sea porque los escritores son incapaces de acabar nada de manera infeliz sin alterar su conciencia, o bien porque es más asequible en cuanto a dificultad de escritura literaria se refiere. Quizás sea porque vivimos rodeados de tanto pesimismo y que aquellos que tienen la capacidad y el talento de hacernos disfrutar (o temblar) con tan solo unas manchas de tinta son incapaces de castigar con finales que produzcan desavenencia o malestar.
Sin embargo, en esta historia, no quiero pensar que habrá un final más o menos feliz, o si a la mayoría de lectores les gustará o no. Únicamente vamos a centrarnos en el contenido, intentando obviar las formas, que no son las óptimas, de este relato.
-Sí, sí, ya hemos cerrado el trato -dijo Low con un tono firme y seguro-.
-De acuerdo. Entonces el mes que viene nos veremos en la primera localidad, ya me entiendes -contestó una ronca voz al otro lado del teléfono-.
Casi todos sus amigos lo apodaban Low. Su nombre completo era Lowel Terencio, aunque no utilizaba su apellido para mucho más que para la firma de contratos que su puesto de trabajo conlleva, y para recibir sus facturas en el buzón (cosa que hoy en día, parece ya imposible).
Lowel se había formado en las Letras. Estudiante de Filosofía, actor en grandes teatros de España durante algunos años, y mánager de algunos de los grandes artistas de su generación. Finalmente, a sus aún jóvenes 35 años, Low era mucho más que un exitoso empresario del mundo de las artes escénicas, donde había triunfado gracias a una empresa que él mismo creó, sino que suponía un ejemplo, un grano de esperanza para aquellos que veían su sueño de alcanzar el éxito en la vida como algo lejano e inviable. Podríamos, no obstante, definirlo también como un brillante, caprichoso, narcisista y arrogante empresario que prefería, como muchas otras personas con la misma situación económica, vivir en una burbuja elitista, aislado de lo que la mayoría calificaría como vida normal.
El flamante nuevo proyecto de Low era, ni más ni menos que una gira por todo el país de la Orquesta Nacional de Varsovia, cuyos integrantes habían asombrado a Europe del Este en los últimos años, y de quienes los españoles aún no podrían disfrutar.
Era una idea maquetada y propuesta por Low en una de las empresas donde poseía más acciones (concretamente el 40% de ellas), llamada "Escénicos". Conocía al director de la orquesta desde hace años. La gira tenía un coste de alrededor de 120.000 euros, pero suponía una ocasión única. Un espectáculo musical sin precedentes donde a nadie se le pasaba siquiera por mente perder un solo céntimo. Entradas a altísimos precios para una función dedicada a gente de mayor poder adquisitivo.
Su primer día de gira, en el Liceo de Barcelona, el resultado acabó siendo un patinazo en toda regla. Pocos espectadoras, a pesar de lo invertido en publicidad, en sonido, etc... Los días siguientes la cosa no mejoró. La gira acabó finalmente con grandísimas pérdidas económicas para Low y toda la empresa, que acabó arruinado.
El Señor Terencio acabó no menos que arruinado. Y como la vida de cualquier persona que pasa en poco tiempo de rico a pobre, Low descubrió que el mundo no era exactamente como él pensaba. Que no era ninguna mentira que la gente trabajaba 8 horas para llegar después a su casa y trabajar aún más en sus labores domésticas. Que no era ninguna mentira que había gente trabajando sin contrato. Que no era mentira que había gente que no tenía el acudir a un casino o a una macrofiesta como principal actividad de ocio. No, la vida no se había portado igual de bien (o de mal) con todos.
Sí, Low a la larga recuperó, o encontró, su lugar en el mundo, tanto a nivel económico como emocional. Podría explayarme en líneas y líneas sobre los años próximos de Lowel pero, y sin restarle importancia a los finales, evitemos hablar de desenlaces puesto que, como ya he dicho, en este tipo de historias el colofón no es lo prioritario, lo es el mensaje de la historia.
Manuel Eugenio González Quiñónez
1º bachillerato P
IES Santa Teresa de Jesús
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